M.V.M.

No os perdáis:

Creado el
19/5/99.


Más sobre El pianista:

1) Artículo y entrevista de E. Crespo

2) Reseña de Julia Moreno Arce

3) Sobre la película


El pianista y la posmodernidad

Ricardo Sánchez Beiroa*

Moderno y postmoderno en España*


"Deconstrucción, alternativas, perspectivas, indeterminación, descentralización, disolución, diferencia" (nota 1); éstos son algunos de los términos que definen la posmodernidad, esa corriente de pensamiento que Jean François Lyotard describe en La condición posmoderna como el producto de la crisis de los objetivos de la modernidad: la incredulidad generalizada respecto de los grandes metarrelatos sobre los que aquélla se funda, es decir, la idea ilustrada del progreso indefinido que tendería a una emancipación colectiva; o, para decirlo con otras palabras, la muerte de las utopías.
    "(...) Lo posmoderno -según Lyotard- sería aquello que alega lo impresentable en lo moderno y en la representación misma; aquello que se niega a la consolación de las formas bellas, al consenso de un gusto que permitiría experimentar en común la nostalgia de un imposible" (nota 2), y para Eco "(...) la respuesta posmoderna a lo moderno consiste en reconocer que, puesto que el pasado no puede destruirse, lo que hay que hacer es volver a visitarlo con ironía, sin ingenuidad" (nota 3). La pérdida de fe en las ideologías duras, que Gianni Vattimo ha dado en llamar "blanduras de pensamiento" (nota 4), "el fin de la modernidad, del estilo metafísico, revolucionario, católico, (...), la liberación a través de la confusión" (nota 5), producen más que una negación sistemática de lo anterior, una simultaneidad de presencias que constituye una de las características más sobresalientes de nuestra época.
    (...)

"El pianista" o la crítica a la posmodernidad

    "Marsé, Vázquez Montalbán poco tienen que ver con la movida. Ellos no tienen ninguna posibilidad de serlo, para empezar, por edad. Pero Vázquez Montalbán, como poeta primero, antes que como novelista, ha abierto muchos horizontes. Introduce el humor, cosa que parecía que en España no existía, o que la dictadura impedía que se expresase. Pero estos escritores ni son reivindicados como padres ni están integrados en ese movimiento" (nota 6),. Estas palabras de [Pedro] Molina Temboury muestran con claridad la relación de la última camada de narradores con el escritor barcelonés y permiten intuir algunas vinculaciones que podrían establecerse entre Ballenas [de Molina Temboury] (nota 7) y El pianista. Paralelamente, declaraciones de Manuel Vázquez Montalbán dan cuenta de su posición respecto del grupo:

"La intelectualidad se dividió. Un sector se convirtó en proveedor de ideología para el gobierno, otro sector se volvió hacia la pasividad o la indiferencia acaso cínica acerca de lo político, y un tercer sector, numéricamente minoritario, siguió manteniéndose fiel a la tradición crítica y activa de la izquierda" (nota 8).

    Obviamente, en el segundo grupo incluye a escritores como Jesús Ferrero, y en el último a sí mismo, con lo cual su militancia contra la posmodernidad queda indudablemente explicitada.
    El pianista se nos presenta dividida en tres partes. La anacronía narrativa se manifiesta a través de un mecanismo proléptico: la parte I transcurre en 1983; la II, en 1946; y la III, en 1936.
    En la parte primera hay protagonismo colectivo —la intelectualidad española desencantada—, un personaje representativo o personaje-clase en la terminología de Gil Casado representado por un enfermo terminal, Ventura (recordemos que el nombre de guerra de Pepe Carvalho cuando militaba en la izquierda era el mismo) (nota 9), y una parodia del triunfador posmoderno encarnada en Toni Fisas, el yuppie que vive en Nueva York. La narración es lineal, hay condensación temporal y abundancia de diálogos. Observamos, pues, un predominio de las técnicas propias del realismo social. En la narración cunde la desesperanza. Uno de los actantes resume las perspectivas que tienen los más jóvenes y alude tangencialmente al mundo desarrollado en Ballenas: "O se enchufan con la Generalitat los de Convergència o en los ayuntamientos socialistas y comunistas. Y todo lo demás paro, subempleo y vida contemplativa en las casas rurales semiabandonadas de las familias (...)" (nota 10). Asimismo, enuncia ácidamente sus códigos de conducta: "Todos nosotros somos socialdemócratas profundos. Convivimos socialdemócratamente. Pactamos cada mañana el turno del cuarto de baño y el polvo por las noches y tratamos de inculcar en la gente la tesis del mal menor" (nota 10).
    En la segunda parte, persisten las técnicas del realismo social. No obstante, la aparición de lo simbólico —el viaje demencial por los terrados; el arriba y el abajo; la exclusiva presencia del proletariado antifranquista— determina una aproximación hacia el cambio operado en 1962 con la publicación de Tiempo de silencio. La esperanza es el motor fundamental de esta zona de la novela.
La última parte despliega las técnicas propias del realismo dialéctico y la novela experimental: desorden cronológico, retorno de personajes individuales, disgresiones, intercalación de cartas. Ahora, la fe en el triunfo de los ideales de la República es el tema central. (nota 11).
    El pianista constituye una honda reflexión ética sobre el papel del artista en la sociedad y una respuesta a la avanzada posmoderna. Fiel a la tradición crítica, su autor pretende desde la construcción y el sentido de su novela mantener vigente y actualizada una corriente literaria ligada al concepto sartreano de "compromiso".
    Manuel Vázquez Montalbán sintetiza su postura en el prólogo de su Historias de política ficción:

"No oculto mi creencia, tan evidenciada en El pianista, de que las promociones que vivieron la guerra civil española alcanzaron una estatura polisémica de imposible equivalencia en estos tiempos de supervivientes sin esperanza" (nota 12).

    (...)


Notas

(nota 1) Díaz, Esther. "Qué es la posmodernidad" en ¿Posmodernidad? de Esther Díaz y otros, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1988, pág. 20. (Volver al texto)

(nota 2) Lyotard, Jean Francois. La posmodernidad (explicada a los niños), Barcelona, Gedisa, 1987, pág. 25. (Volver al texto)

(nota 3) Eco, Umberto. Apostillas a "El nombre de la rosa", Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1987, pág. 74. (Volver al texto)

(nota 4) Vattimo, Gianni. "La posmodernidad", entrevista realizada por Fermín Fèvre, Buenos Aires, Clarín, 15-X-87. (Volver al texto)

(nota 5) Vattimo, Gianni. "¿Romántico o gastrónomo?", entrevista realizada por Antoni Batista, Madrid, El Urogallo, Nº 2, junio de 1986, pág. 34. (Volver al texto)

(nota 6) Molina Temboury, Pedro. "España está movida", Buenos Aires, Página 12, 18-X-87. (Volver al texto)

(nota 7) Molina Temboury, Pedro. Ballenas, Madrid, Ediciones Alfaguara, 1987. (Volver al texto)

(nota 8) Vázquez Montalbán, Manuel. "Qué se hizo de los infantes de la izquierda?", entrevista realizada por Alberto Szpunberg, Buenos Aires, Página 12, 18-X-87. (Volver al texto)

(nota 9) Vázquez Montalbán, Manuel. La soledad del manager, Barcelona, Planeta, Serie Negra, 1985, pág. 34. (Volver al texto)

(nota 10) Vázquez Montalbán, Manuel. El pianista, Barcelona, Seix Barral, 4ª edic., 1985, pág. 27. (Volver al texto)

(nota 11) Sánchez Beiroa, Ricardo. "Las técnicas narrativas de la novela española de posguerra en El pianista de Manuel Vázquez Montalbán", Santa Rosa, Segundas Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa, 1988. (Desarrolla la técnica constructiva de la novela). (Volver al texto)

(nota 12) Vázquez Montalbán, Manuel. Historias de política flcción, Barcelona, Planeta, Serie Carvalho, 1987, pág. 6. (Volver al texto)


Más sobre El pianista:

1) Artículo y entrevista de E. Crespo

2) Reseña de Julia Moreno Arce

3) Sobre la película


*Ricardo Sánchez Beiroa, cuando publicó este estudio, era profesor en la Universidad Nacional de La Pampa en Argentina. Este artículo es un extracto del estudio publicado en el libro Moderno y postmoderno en España, editado por el Consulado General de España en Rosario, Argentina.