M.V.M.

Creado el
13/10/1999.

Entrevista sobre Hemingway con Myriam Sumbulovich


Las campanas doblan por Ernest Hemingway

Capítulo VI: Entrevista con Camilo José Cela

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Solidaridad Nacional, 12 / 7 / 1961*


    Camilo José Cela reside en Mallorca. Su visión de Hemingway no podía faltar. Cela es, en nuestra modesta opinión, el ecritor español con más características similares a las de Hemingway: visión directa de la realidad, impulso poético, profundo humanismo, solemne culto a la vida...
    Le envié pues una lista de preguntas que con urgente celeridad ha contestado... así...

—Conoció usted a Hemingway?
—Lo conocí en El Escorial, delante de una botella de Fino Machaznudo, en 1956. Me pareció un hombre extraordinario, ejemplarmente situado por encima de las convenciones. Al tratarlo, se reafirmó la mucha admiración literaria que le tenía.

—¿Advierte usted en su obra una influencia barojiana?
—No; creo que son dos tipos de escritor muy diferentes, pese a lo que se viene diciendo. En lo que sí hay cierto parentesco es, a veces, en sus personajes.

—En qué escritor norteamericano de la generación perdida se nota más esa influencia?
—Lo ignoro. Esa pregunta hágasela usted a un crítico.

—¿Recursos literarios de Hemingway?
—La sinceridad, aquello que jamás es un recurso.

—¿Existe esa pretendida «metafísica» que algunos críticos han creído percibir en su obra?
—Lo ignoro. Esa pregunta hágasela usted a un crítico.

—¿Le gusta a usted Hemingway?
—Sí, sin reservas.

—¿Por qué?
—Porque describe —al igual que Baroja— un mundo de primera mano con unos ojos nuevos cada mañana estrenados.

—¿Acierta Hemingway en su visión de España?
—No se trata de acertar o no. Para mí, se quedó fuera en algunos matices y adivinó, sin embargo, lo substantivo de España. Jamás un escritor de lengua no española nos intentó ver con más amor.

—¿Ve usted alguna relación entre el borracho, el hombre de acción, el publicitario de toreros y el novelista?
—No creo que Hemingway fuera borracho ni mucho menos publicitario de toreros; el que le gustasen el vino y los toros, no autoriza a situar la pregunta en el extremo sin salida desde el que usted la hace. Entre el hombre de acción y el novelista sí hay, en este caso y al revés que en Baroja, una correlación evidente.

—¿Qué tanto por cento de su gloria debe Hemingway a su aparato publicitario y al plan Marshall?
—Ninguno. No fue él quien necesitó de la propaganda, sino la propaganda quien lo necesitó a él. En cuanto al plan Marshall supongo que, como a todos los americanos, le habrá perjudicado en la paz de su conciencia.

—¿En su opinión plantea Hemingway la necesidad de una «vida novelesca» para ser un buen novelista, o también es posible creer en el novelista de laboratorio?
—Lo que importa es la novela, créese como se cree.

—¿Se siente usted identificado con Hemingway en algún aspecto?
—Sí: en el aspecto humano que, en definitiva, es el único que me importa.

—¿Qué novelas suyas prefiere?
—Quizá «El viejo y el mar».

—¿Releerá usted a Hemingway?
—Lo estaba releyendo cuando me llegó la noticia del tiro que se pegó.

—¿Qué tonterías se pueden decir sobre Hemingway?
—Lea la prensa de estos días.


* Tras la muerte de Hemingway, Vázquez Montalbán le dedicó seis reportajes en la Solidaridad Nacional, el diario falangista de Barcelona.
Entrevista sobre Hemingway con Myriam Sumbulovich