LA TRANSICIÓN

Carrero y Arias
Los europeos contra el franquismo
El franquismo contra los europeos
Franco muere y nace un Rey
«Adolfo, te quiero pedir un favor»
La reforma política
La situación pre-electoral
Dos dimisiones

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Economía. Pactos de la Moncloa
La Constitución: historia
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El franquismo contra los europeos


Tras las protestas internacionales por las ejecuciones capitales de septiembre de 1975, Carlos Arias llena la Plaza de Oriente para vitorear al Caudillo. Los discursos de los Jefes de Gobiernmo y de Estado son inolvidables.

Las protestas internacionales disgustan mucho en España y Carlos Arias encuentra la solución a dicha injerencia vejatoria: se dirije por televisión a los españoles, diciendo que "no sabemos qué nos produce más estupor: si la violencia vesánica de los agitadores..., o la culpable irresponsabilidad de los responsables de los Gobiernos y de los medios informativos que la secundan.(...) En esta noche, estoy con todos vosotros, españoles, para pedir renovéis vuestra ayuda al Gobierno con el ejemplo de vuestra unidad ante la innoble agresión exterior...". La careta aperturista que se había puesto el 12 de febrero de 1974 ya está guardada en el baúl de los olvidos de Carlos Arias, que es ahora el auténtico centinela de la ortodoxia franquista.
    Cuentan que Franco lloró viendo a su Primer Ministro convocar por televisión a sus ciudadanos a rendirle homenaje en ocasión del 39 aniversario de su "exaltación a la Jefatura de Estado", en la Plaza de Oriente de Madrid.Y acuden, según TVE, un millón de personas el 1 de octubre de 1975 a rendir homenaje a un Franco que sale al balcón del palacio con uniforme militar, gafas de sol, morbo de Párkinson y una voz débil que se oye decir por megafonía: "Españoles: Gracias por vuestra viril adhesión y por esta serena y digna manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las acciones de que han sido objeto nuestras representaciones... en Europa... Todo obedece a una conspiración masónica e izquierdista en la clase política, en contubernio con la subversión comunista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece. Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se le pueda engañar... Evidentemente, el ser español vuelve hoy a ser una cosa seria en el mundo. ¡Arriba España!"
    El General llora mientras entona el Cara al Sol, mientras que el Príncipe Juan Carlos permanece firme, sin levantar el brazo y en absoluto silencio y el Cardenal Primado de Toledo da la bendición apostólica al Caudillo, para el que éste será el último acto público al que asistía. Y son muchos los que piensan que en ese balcón contrae la flebitis que acabará con él cincuenta días después.
    El Gobierno de Carlos Arias Navarro es vitoreado y aclamado ahora en las calles por los mismos manifestantes que en numerosas ocasiones han pedido su dimisión por "aperturista".