LA TRANSICIÓN

Carrero y Arias
Los europeos contra el franquismo
El franquismo contra los europeos
Franco muere y nace un Rey
«Adolfo, te quiero pedir un favor»
La reforma política
La situación pre-electoral
Dos dimisiones

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Economía. Pactos de la Moncloa
La Constitución: historia
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Dos dimisiones


    La dimisión de Torcuato Fernández Miranda, fiel consejero del Rey, de las Presidencias de las Cortes y del Consejo del Reino y la abdicación de don Juan de Borbón a favor de su hijo Juan Carlos son dos episodios emblemáticos que preceden las elecciones de 1977.

Vale la pena recordar dos episodios que preceden las elecciones del 15 de junio de 1977.
Torcuato Fernández Miranda, que ha sido preceptor de Juan Carlos de Borbón, a la muerte del dictador ha rechazado la oferta del Rey para ser Presidente del Gobierno porque ha considerado que su papel está en las Presidencias de las Cortes y del Consejo del Reino.
Durante la campaña electoral de 1977 dimite de estos cargos, en silencio, de espaldas a Su Majestad y contra la opinión de Adolfo Suárez.
Don Torcuato se ha sorprendido mucho al ver que Suárez no es un fantoche suyo y de quienes han hecho de Juan Carlos el sucesor de Franco, sino que tiene una política propia y se dedica a pactar con Felipe González y Santiago Carrillo. Y a Fernández Miranda le disgusta también que el Rey esté tan contento con este papel de Adolfo Suárez y no le escuche más a él para reformar el sistema.
    Su plan para la transición era la creación de un sistema en el que se alternaran en el Gobierno de la Nación dos partidos, el socialdemócrata PSOE (h) (PSOE histórico) de Rodolfo Llopis, anticomunista, y un partido de centro-derecha que frene a los ultras. Esto es lo que explica Sabino Fernández Campos en sus memorias.
Por estas razones probablemente, Fernández Miranda presenta sus dimisiones y en su futuro caben el título de duque, el Toisón de Oro, una butaca como senador por designación real y mucha amargura.

    ¿Por qué Franco ha nombrado precisamente a Juan Carlos de Borbón su sucesor? ¿Qué le ha parecido este nombramiento a don Juan, el legítimo sucesor de Alfonso XIII y padre de Juan Carlos?
Éstas son preguntas a las que los historiadores no han dado contestaciones definitivas. El único hecho que podemos recordar es que el 14 de mayo de 1977 don Juan de Borbón renuncia a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, en un acto muy pasado por agua, en el Palacio de la Zarzuela ante la Familia Real, una representación de los medios de comunicación y el Notario Mayor del Reino, Landelino Lavilla. Es un acto que contribuye a dar legitimidad histórica a la transición.
Éste es un estracto del discurso de don Juan:

    «Instaurada y consolidada la Monarquía en la persona de mi hijo y heredero don Juan Carlos, que en las primeras singladuras de su reinado ha encontrado la aquiescencia popular claramente manifestada [...] creo llegado el momento de entregarle el legado histórico que heredé y, en consecuencia, ofrezco a mi patria la renuncia de los derechos históricos de la Monarquía española, sus títulos, privilegios y la jefatura de la Familia y Casa Real de España que recibí de mi padre, el rey Alfonso XIII, deseando conservar para mí y usar como hasta ahora el título de conde de Barcelona. En virtud de esta mi renuncia, sucede en la plenitud de los derechos dinásticos como Rey de España a mi padre el rey Alfonso XIII, mi hijo y heredero, don Juan Carlos I.
    »Majestad, por España. Todo por España. ¡Viva España! ¡Viva el Rey!»