Lo que tenía que ser un reconocimiento internacional a las canciones de Gato se queda en un simple disco sin éxito, Música, pero con versiones de canciones anteriores a veces mejores de las originales.

Gato
La música y las carreras de coches
Antes de que se edite Flaires de Barcelunya, los directivos de EMI le ofrecen a Gato hacer realidad un sueño: grabar un disco con sus mejores canciones en unos estudios americanos y con los músicos que él elija. La lista de los escogidos no se hace esperar: «Papo Luca, piano, Jeff Lorber, on keyboards. Marcus Miller, bajo. Steve Gadd, batería. Guitarras, Mark Knopfler y Paco de Lucía. Gato Barbieri al saxo. Ray Barretto al frente de la percusión. Sección de viento, Willie Colón, Perico Ortiz, Mario Rivera y Reynaldo Jorge. Contuve la respiración, previendo una carcajada. Pero no se rieron. Dijeron que muy bien, que adelante».
    Pero la incredulidad inicial tenía razón de ser: contactados los músicos geniales, contratadas las horas de estudio necesarias, comprados los billetes de avión, aprobado el presupuesto inicial de nueve millones, a una semana del viaje todo se viene abajo por la suma de una serie de factores: «Hubo cambios en la cúpula de mando de la compañía, el poder decisorio se concentró en Madrid y, lo más importante, Rafael Gil, mi principal valedor, aceptó una oferta para trabajar en Estados Unidos. Y para colmar el vaso de la desgracia, apareció Flaires de Barcelunya: imagino que los jerarcas madrileños contemplarían aquella rodaja de plástico negro como el incomprensible producto de un habitante de la más remota galaxia del Imperio. Hicieron sus cálculos y decidieron, supongo, que la inversión era demasiado arriesgada. No me lo dijeron de golpe para no cargar con un fiambre sobre su conciencia: se anularon los pasajes, el viaje se retrasó "por dificultades técnicas", entramos en el consabido laberinto de reuniones y contrarreuniones, y para rebajar costes se acordó grabar las bases del disco en Madrid, "con todos los artistas del sello a mi disposición", y "más adelante" recurrir en Nueva York a los metales de Fania. Así nació Música, un disco inútil, su contenido tan anodino como su título, y el agujero negro se abrió definitivamente a mis pies y caí, caí como un imbécil...»
    A pesar de lo que Gato ha dicho, Música es un disco muy bueno. Incluye cuatro versiones de canciones anteriores y seis canciones nuevas:


CARA A: Luna brava. Todos los gatos son pardos (versión). La luna en el mar (versión). Cal viva. Vete, bolero triste.
CARA B: Es la voz (versión). Sabor de barrio (versión). El brillo. Tiene sabor (versión). Nació quemao.

Gato y La Voss
Gato con La Voss del Trópico en 1980
Las versiones son notables: cambian pocas palabras en las letras pero los arreglos hacen que el conjunto de la canción salga ganando, especialmente Sabor de barrio, cuya segunda voz es el cantante porteño Juan Carlos Baglietto.
Es la voz es una versión diferente de las demás: es una canción que Gato había escrito para el LP Capablanca de Jordi Farràs, La Voss del Trópico, y que Gato canta aquí por primera vez. Además, La Voss del Trópico participa en la canción Vete, bolero triste.
Por inciso, es una vergüenza que actualmente ningún disco de La Voss del Trópico esté a la venta, excepto uno de boleros acompañado al piano por el maestro Francesc Burrull. Este disco, No son... boleros, editado por K Industria cultural, y con una presentación de Manuel Vázquez Montalbán, es impresionante.
Pasando a las canciones nuevas hay que señalar ante todo la participación de Paco de Lucía, Diego Cortés, Antonio Ximénez y El Chango en la excelente rumba Luna brava.
Vete, bolero triste es singular: en ella hay tres momentos melódicos diferentes, por lo que escuchando el inicio y el final nadie diría que se trata de la misma canción. Durante el estribillo final, La Voss del Trópico, Manel Joseph de la Orquesta Platería y la jazzista Carme Canela interpretan breves fragmentos de boleros clásicos. Una canción redonda.
Nació quemao hace referencia al gran hobby de siempre de Gato: pilotar coches de rally, a lo que ha unido un desafortunado y pesadísimo trabajo de recogida de chatarra por todos los talleres del Vallés.
Las tres canciones citadas se pueden escuchar hoy en el doble recopilatorio de EMI Sabor de barrio y Tiene sabor está incluída también en el reciente recopilatorio, siempre de EMI, Rumbero. Cal viva, Es la voz y El brillo no hay forma de recuperarlas.

Música se estrena a principios de 1984. Gato se encuentra mal, se cansa mucho, no aguanta más de una hora en escena; su disco no tiene éxito y la culpa se la acabará llevando la rumba, puesto que en su siguiente disco, Ke imbenten eyos, empieza a hablarse de funki.

A las letras de las canciones