Flaires de Barcelunya, un disco enteramente en catalán, es un fracaso comercial y un golpe en la carrera de Gato. Pero no faltan en él algunas buenas canciones.

Dario

Gato visto por Dario Corbella
La idea de hacer un disco con canciones sólo en catalán no es brillante y todos niegan su paternidad. Parece que entre Gato y los productores de EMI la dan a luz y en Flaires de Barcelunya Gato recoge canciones ya rodadas en actuaciones anteriores e inaugura otras nuevas. De éstas las buenas pasan a engrosar el repertorio habitual, mientras que otras tienen, en palabras del grupo, «debut, homenaje y despedida».
La grabación se realiza a finales del verano de 1982, el verano de los Mundiales de fútbol, que por lo visto no lleva mucho trabajo a la troupe de Gato. Esta tesitura queda plasmada en Tanguillu canicular, una canción divertida y con mucho ritmo.
El disco se estrena en febrero de 1983 y no tiene ningún éxito: la distribución es muy mala, no se edita siquiera en cassette y el público queda dividido entre los que consideran a priori que aquello debe de ser un disco de la nova cançó y por lo tanto no quieren saber de él porque están hartos de los lloriqueos de los cantautores catalanes y, por otro lado, los que consideran que un «colaboracionista», un rumbero medio argentino, no puede cantar en catalán, no puede ser un miembro digno de la nova cançó. Y lo que es cierto es que el catalán de Flaires de Barcelunya no brilla por su pureza.
En este sentido el disco llega demasiado pronto al mercado, puesto que más tarde se empieza a aceptar discos en catalán sin los lloriqueos de Llach.
Gato vive detrás de las montañas que rodean Barcelona y considera que su radio de acción no es ni Barcelona ni Catalunya, sino Barcelunya. Así que dedica canciones a varios aspectos de esta «comarca mental»:


Cara A: Els morenus d'en Martínez. L'hereu de Can Bruguera. La Dama del Ovni. Mariner de Ribera. Tanguillu canicular.
Cara B: Rumba laietana. Al carrer de la Cera. Senyor Botiguer. Passejant pel Vallés. BCN, BCN.

Els morenus d'en Martínez está dedicada a los africanos que trabajan en la comarca del Maresme, de los que se aprovecha el negrero Martínez, personaje real como el protagonista de L'hereu de Can Bruguera, el típico primogénito que dilapida el patrimonio familiar. La Dama del Ovni hace referencia a una aparición a la que se da mucho crédito en el Vallés, la comarca en la que vive Gato. Tanguillu canicular y Passejant pel Vallés (Paseando por el Vallés) son dos canciones on the road y la segunda cuenta la vuelta a casa tras una actuación por la Meseta. Rumba laietana es un himno sin mucha gracia a la rumba que hace Gato, así como Al carrer de la Cera es un himno a dicha calle y al barrio de Gràcia de Barcelona y BCN, BCN lo es de toda la ciudad y Gato la escribe para una comedia musical que nunca llega a realizarse. Finalmente, las canciones que destacan en el disco son Mariner de Ribera, un poético paseo por el barrio de Ribera de Barcelona, el de Gato cuando vivía en Barcelona, y la versión muy especial, a medio camino entre la rumba y el jazz, de Senyor Botiguer de Jaume Sisa, el Lou Reed catalán.
Los arreglos del disco son como para olvidarlos: empiezan a abundar los teclados y los ritmos electrónicos que estropean incluso las mejores letras y para apreciar el lp hace falta escucharlo con atención más de un par de veces. Algo imposible tantos años después de su edición, porque ni los adictos a los mercadillos de segunda mano logran dar con él.

A la letra de Mariner de Ribera